Le Fallamos a Xiomara La Golda
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La semana pasada fallece Xiomara Calderón, también conocida como Xiomara La Golda.
Yo la seguía porque, siendo honesta, la gente piensa que yo tengo una energía cabrona… pero no le llego ni a los tobillos a Xiomara. Esa mujer era una batería de sazón, Salza y poder: siempre cargada al 100%, siempre prendida, siempre viva.
Xiomara era hermosa ante mis ojos — por dentro y por fuera.
Nunca le pude decir en persona que la admiraba, pero varias veces le mandé uno que otro mensajito, y ella, con su amor tan puro respondia con un simple like. Y ese like se sentía como si te abrazara.
Cuando Xiomara fallece, Puerto Rico completo se paraliza.
Todos nos quedamos iguales: ¿Cómo es posible que una mujer tan llena de vida, tan presente, tan grande… de la nada no esté? ¿Qué pasó?
Ella estaba cambiando sus hábitos.
Ella bajó de peso.
Ella estaba en el gym.
Ella era una pieza esencial en el equipo de Molusco.
Ella estaba brillando.
Entonces… ¿qué pasó?
Y te voy a decir lo que realmente pasó:
Nosotros como sociedad le fallamos a Xiomara.
Hemos normalizado unos cuerpos que no existen.
Hemos normalizado que TODO se arregla en un quirófano.
Hemos hecho que sea casi raro ver a un influencer, un artista o una modelo que no tenga cirugías.
Lo hemos convertido en una exigencia, no una opción.
Xiomara sintió la presión de querer ser perfecta, la misma presión que sentimos miles de mujeres todos los días.
Yo no estoy hablando desde un pedestal.
Yo también la siento.
Yo no tengo tetas y me muero por el día que me las haga.
Tengo los dientes enanos y me falta una muela, y estoy loca por hacerme la sonrisa.
Y digo todo esto sabiendo que soy bella, que me amo y que me celebro…
pero la presión existe.
La presión pesa.
La presión duele.
Y cuando estás en el ojo público, esa presión te respira en la nuca.
Xiomara no hizo nada malo.
No fue irresponsable.
No fue vanidosa.
No fue superficial.
Fue humana.
Fue una mujer que quiso encajar en un estándar que nosotros mismos, como comunidad, hemos hecho ver como “normal”.
Y por eso su muerte me duele tanto:
porque ante mis ojos, la culpa no fue de ella.
Fue de una sociedad obsesionada con cuerpos imposibles, con filtros, con lipos de madrugada, con “arreglarse” todo, con medir el valor de una persona por su cintura, su nariz, sus nalgas o su barriga.
Xiomara murió intentando sobrevivir en un mundo que no la aceptaba tal cual era, aun cuando todos la amábamos GORDA, REAL, ALEGRE, PODEROSA…
justo como era.
Ojalá su muerte nos despierte.
Ojalá paremos esta mierda.
Ojalá aprendamos a amar más y exigir menos.
Porque no podemos seguir perdiendo mujeres valiosas por estándares que ni existen.
Xiomara, gracias por tu luz.
Gracias por tu energía.
Gracias por tu grandeza.
Tu partida duele… y también nos enseña.
Descansa donde la presión ya no te siga.
Aquí seguimos peleando por las que todavía estamos vivas.
-Chela
2 comentarios
Chela!!! T Amo, todas esas palabras q dijistes ahí me identifican, y he sentido salir corriendo y nunca más regresar o dejarme ver por la sociedad, pero luego recuerdo q mi madre me necesita y caigo en tiempo y digo : q pasa nena eres bella x dentro y x fuera vamos arriba y sigo tratando de no bajar cabeza por nadie… Al igual que Xiomara tú eres luz para otr@s personas, Que siga el Éxito, Amooo!
Wow! Que lindas palabras. XIOMARA era especial, en lo personal me ayudó a sentirme fuerte,amada y a vivir la vida al prenitud.